VIOLENCIA VICARIA, ¿QUÉS ES?.

Brenda Campos

 

El concepto de “violencia vicaria” fue acuñado por primera vez por el psicólogo argentino Jorge Corsi, especialista en violencia doméstica y/o violencia familiar. Para Jorge Corsi (1994) “el término Violencia Doméstica alude a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre quienes sostienen o han sostenido un vínculo afectivo relativamente estable. Se denomina relación de abuso a aquella forma de interacción que, enmarcada en un contexto de desequilibrio de poder, incluye conductas de una de las partes que, por acción o por omisión, ocasionan daño físico y/o psicológico a otro miembro de la relación.”

 

Y continúa Jorge Corsi “para comprender el fenómeno de la violencia doméstica, resulta imprescindible comenzar por el análisis de los factores que la legitiman culturalmente. Desde siempre, creencias y valores acerca de las mujeres y de los hombres han caracterizado una sociedad patriarcal que define a los varones como superiores por naturaleza, y les confiere el derecho y la responsabilidad de dirigir la conducta de su mujer”.

 

Cabe señalar que Jorge Corsi fue considerado un referente en el tema de violencia doméstica, especialmente en los países de habla hispana, hasta que perdió su prestigio debido a un proceso penal en su contra; como consecuencia de ello, sus textos fueron sacados de circulación. Sin embargo, sus ideas fueron retomadas por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro y es ella quien define de forma puntual lo qué es la violencia vicaria.

 

Sonia Vaccaro define a la violencia vicaria como “aquella violencia que se ejerce sobre los hijos para herir a la mujer. Es una violencia secundaria a la víctima principal, que es la mujer. Es a la mujer a la que se quiere dañar y el daño se hace a través de terceros, por interpósita persona. El maltratador sabe que dañar, asesinar a los hijos/hijas, es asegurarse de que la mujer no se recupera jamás. Es el daño extremo.”[1]

 

Para Vaccaro, el hombre que infringe violencia contra la mujer nunca puede ser un buen padre. Admite que, cualquier episodio de violencia contra la mujer, debe castigarse con la ruptura del vínculo paterno/filial.

 

Asimismo, Vaccaro explica que “en el sistema patriarcal, la violencia contra las mujeres, cobra la forma además, de desplazarse a todo aquello (o aquellos) a lo que la mujer está apegada o siente cariño. Por este desplazamiento, el hombre expresa su odio dañando a las mascotas, dañando lo más preciado que tiene la mujer sobre la que ejerce violencia: daña su imagen desfigurando su rostro con ácido, desprestigia su “buen nombre y honor” publicando anuncios eróticos con su número de teléfono, amenaza con dañar o matar a sus padres o familiares, rompe sus objetos preciados, quema su ropa…”[2].

 

La llamada violencia vicaria, así como la violencia familiar, no es exclusiva de nuestro país, existe en todas partes del mundo. Y es precisamente con motivo de la trascendencia de las ideas de Jorge Corsi y Sonia Vaccaro en países como España y Argentina, que se ha tenido consciencia de su existencia y, por tanto, exigida su regulación en México.

 

Actualmente cuatro Estados de la República Mexicana prevén este tipo de violencia hacia la mujer: (1) el primero de ellos, el Estado de Zacatecas, a través de las reformas realizadas a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Código Familiar, así como el Código Penal, publicadas en la Gaceta Parlamentaria del 30 de marzo de 2022; (2) el segundo, el Estado de Hidalgo, con las reformas realizadas a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Código Familiar, así como el Código Penal, publicadas en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo el 23 de mayo de 2022; (3) el tercero, Estado de Yucatán, con la reforma realizada el pasado 08 de junio de 2022 a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal; y más recientemente (4) el Estado de México, con la reforma a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, publicada en la Gaceta del Gobierno del Estado de México el 10 de junio de 2022.

 

No obstante, la hipótesis de la “violencia vicaria” como tipo penal, sostiene que solo el hombre puede ejercer violencia sobre las y los hijos, o a cualquier otra persona con quien la mujer tenga un lazo afectivo, con la única finalidad de dañarla. Sin embargo, se ha visto que la violencia puede ser bidireccional o ejercida por las mujeres[3], tanto contra la pareja como contra los propios hijos, trayendo como consecuencia un sesgo normativo.

 

Estimo que la difusión de este concepto, en cuanto a su tipificación como delito, no soluciona el problema, pues no trabaja en la igualdad de la estructura social, política y económica, perpetrando con ello la diferencia entre hombres y mujeres.

 

El problema no son las leyes, el problema son los mitos y estereotipos culturales que permean en nuestra sociedad. Los estereotipos de género, transmitidos y perpetuados por la familia, la escuela, los medios de comunicación, las instituciones públicas y privadas, entre otros, sientan las bases para la desigualdad y la violencia.

 

Habitualmente, los profesionales y las instituciones, impregnados de los mitos y estereotipos culturales, dan respuestas inadecuadas a quienes piden ayuda, los modos y procedimientos en el ámbito de investigación y persecución de los delitos, así como de su judicialización, deben ser reformulados a la luz de los actuales conocimientos en torno al problema de la violencia, para asegurar los derechos de las víctimas, hombres o mujeres, y para prevenir la victimización secundaria durante el proceso legal.

 

Asimismo, debe existir una adecuada y permanente capacitación e inclusive sensibilización de las y los servidores públicos, pues en muchas de las ocasiones, el problema radica en su falta de ecuanimidad, provocando con ello que la víctima se inhiba en presentar una denuncia o demanda, según sea el caso.

 

Asimismo, se debe apostar por la difusión y promoción de ideas progresistas acerca de la igualdad entre los géneros, generando con ello la creación de legislaciones adecuadas y específicas para el problema de la violencia familiar en contra de las personas, sin importar si es hombre o mujer.

 

Y lo más importante, considero yo, desarrollar programas de prevención dirigidos a niños y niñas de distintas edades, con el fin de que aprendan a poner límites e identifiquen las distintas formas de abuso, pues todo empieza desde casa.

[1] Vaccaro, Sonia. ¿Qué es la violencia vicaria? Recuperado de  https://www.soniavaccaro.com/post/violencia-vicaria

[2] Idem.

[3] https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2020/Violencia2020_Nal.pdf

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